miércoles, 28 de octubre de 2009

Transformacion de un Cuento de Hadas

Los tres chanchitos gordos
Había tres chanchitos. Paco, Sebastián, y José. También hay un lobo en el cuento. Paco construyó una casa para su familia de chanchitos con paja. Sebastián construyó una panadería con madera, y José, el chanchito más listo construyó una oficina de seguros con ladrillos. Un día, el lobo, Jaime, tenía mucha hambre y quería comerse un chanchito gordo. Jaime sabía que un chanchito vivía en el barrio en una casa de paja, y él pensaba que el chanchito sería muy fácil para capturar. Entonces, Jaime gritó en una voz alta: ¨Chanchito gordo, ven afuera de la casa o voy a soplar y destruir tu casa!¨ Paco tenía mucho miedo, y por eso se escondió debajo de la cama. Jaime sopló con fuerza, y el lobo destruyó la casa de un soplido. Entonces, Jaime se comió a Paco muy rápido. Pero después, Jaime todavía tenía hambre.
Jaime vio una foto de un chanchito más gordo que el chanchito que se había comido. En la foto estaba el nombre de la panadería donde el chanchito trabajaba. Rápidamente Jaime corrió a la panadería que se llamaba ¨Pan Gordo.¨ Cuando Jaime pudo verlo la ventana de la panadería, él gritó: ¨Chanchito gordo, ven afuera de la panadería o voy a soplar por y destruir tu panadería!¨ Desgraciadamente para Sebastián, el chanchito estaba escuchando música muy alta, y no escuchó la voz de Jaime. Una vez más, Jaime sopló la panadería con fuerza, y la destruyó de un soplido. Sebastián no se dio cuenta de que Jaime lo quería comer, y por eso Jaime pudo comer a Sebastián fácilmente. Sebastián sabía a pan, y después de esto, otra vez Jaime tenía hambre. Jaime caminó a la oficina de seguros porque él quería comprar seguros para un carro nuevo. Cuando él llegó a la oficina, estaba emocionado porque José, el chanchito, estaba más gordo que otros dos. Sin embargo, también José era un chanchito muy listo. Él sabía que Jaime quería comérselo y por eso José se puso un perfume que olía como una banana podrida. Cuando Jaime entró a la oficina, inmediatamente él no quiso comerse a José porque José olía muy mal. Entonces Jaime compró seguros para un nuevo carro y salió de la oficina. En fin, José vivió feliz por siempre.

Transformacion de un Mito

Paul y Stina (Guayas y Quil)

Un hombre más guapo que todos, con piel aceitunada y ojos negros como la noche, se llama Paul, estaba deambulando en la calle en un pueblo cerca de Jerusalén. A él le importaba mucho la paz de la tierra donde Jesucristo nació. El vivía en una casa pequeña en el centro del pueblo porque su padre era el alcalde. Stina se reunió con Paul mientras ella caminaba hacia su casa a través del río. Stina era una persona hermosa con características del cielo. Ella tenía tres hermanas sin padres porque ellos se mudaron a Jordania después la prima era guerra con Israel. Stina trabajaba con los niños del pueblo, y cada día ella pasaba por la casa de Paul, el amor de su vida.

Un día el ejército de Israel fue al pueblo de Paul con pistolas y puñales. Antes de que el ejército pudiera matar a las personas del pueblo, Paul les escondió a todas las personas en los arboles cerca del río, y todas las personas pudieron escapar de los Israelíes. Pero les faltaba a una persona… Stina! Paul no sabía que los soldados la secuestraron en un carro. Más tarde Stina pudo escapar de los soldados porque ellos dormían. Ella corrió a la casa de Paul, y juntos escaparon con otras personas del pueblo. Por suerte toda la gente del pueblo sobrevivió. Paul y Stina se casaron, y todos vivían felices para siempre. Ahora este país se llama Palestina.

viernes, 2 de octubre de 2009

Dinosaurio

Cuando desperto, el dinosaurio estaba alli sin la realidad de la existencia. Solamente el dinosaurio estaba alli realmente en los suenos de los hombres que viven en las montanas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Narracion con elementos

Al amanecer, el domador de leones tenían los ojos completamente rojos. Era martes y no había dormido ni un segundo la noche pasada.

Escondido bajo las butacas del circo, pensaba en una forma de obtener perdón. La noche del lunes había destruido la alcancía comunal de los payasos; afeitado a la mujer barbuda mientras dormida; y para terminar con sus trabajos herculinos, había envenenado, con una dosis exagerada de somníferos, a cada uno de los leones que adiestraba.

Estaba arrepentido. Caminaba bajo el graderío cabizbajo, azotando de vez en cuando al piso. No pudo mas, salió corriendo para la Iglesia ( en primera instancia pensó usar el vehículo del hombre bala, pero el pantalón de payaso que había “tomado prestado” para llevar sus “ganancias” no era el más apropiado).

Minutos después entró a la Iglesia con ánimo arrebatado. Su apuro no le dejó percatarse que dentro se celebraba un Matrimonio. Tropezó con el niño que llevaba los anillos de los novios.

El impacto contra el suelo capturó la atención de toda la Iglesia. El domador, en el suelo, intentaba recoger todas las monedas que habían caído de su pantalón bombacho, se balanceaba como si estuviera nadando. Bah! No le importaba el silencio de misa que sometía al Matrimonio. Recogió una a una las monedas, y cuando estaba a punto de alcanzar la última, una bota desgastada se le interpuso.

Alzó los ojos con recelo, y al ver que los bigotes del dueño del circo se le acercaban lentamente, recordó que semanas antes el circo se alistaba (y se preocupaba) para la fiesta del año: para el matrimonio de la contorsionista estrella con el dueño del circo.

Se incorporó, y en paneo craneal divisó a todos los payasos disfrazados con esmoquin en las primeras filas, a los trapecistas con las piernas estiradas y a un espacio reservado con su nombre en el lado de la novia. Sonrió, bajo la cabeza y se sentó en el puesto que le correspondía.