Los tres chanchitos gordos
Había tres chanchitos. Paco, Sebastián, y José. También hay un lobo en el cuento. Paco construyó una casa para su familia de chanchitos con paja. Sebastián construyó una panadería con madera, y José, el chanchito más listo construyó una oficina de seguros con ladrillos. Un día, el lobo, Jaime, tenía mucha hambre y quería comerse un chanchito gordo. Jaime sabía que un chanchito vivía en el barrio en una casa de paja, y él pensaba que el chanchito sería muy fácil para capturar. Entonces, Jaime gritó en una voz alta: ¨Chanchito gordo, ven afuera de la casa o voy a soplar y destruir tu casa!¨ Paco tenía mucho miedo, y por eso se escondió debajo de la cama. Jaime sopló con fuerza, y el lobo destruyó la casa de un soplido. Entonces, Jaime se comió a Paco muy rápido. Pero después, Jaime todavía tenía hambre.
Jaime vio una foto de un chanchito más gordo que el chanchito que se había comido. En la foto estaba el nombre de la panadería donde el chanchito trabajaba. Rápidamente Jaime corrió a la panadería que se llamaba ¨Pan Gordo.¨ Cuando Jaime pudo verlo la ventana de la panadería, él gritó: ¨Chanchito gordo, ven afuera de la panadería o voy a soplar por y destruir tu panadería!¨ Desgraciadamente para Sebastián, el chanchito estaba escuchando música muy alta, y no escuchó la voz de Jaime. Una vez más, Jaime sopló la panadería con fuerza, y la destruyó de un soplido. Sebastián no se dio cuenta de que Jaime lo quería comer, y por eso Jaime pudo comer a Sebastián fácilmente. Sebastián sabía a pan, y después de esto, otra vez Jaime tenía hambre. Jaime caminó a la oficina de seguros porque él quería comprar seguros para un carro nuevo. Cuando él llegó a la oficina, estaba emocionado porque José, el chanchito, estaba más gordo que otros dos. Sin embargo, también José era un chanchito muy listo. Él sabía que Jaime quería comérselo y por eso José se puso un perfume que olía como una banana podrida. Cuando Jaime entró a la oficina, inmediatamente él no quiso comerse a José porque José olía muy mal. Entonces Jaime compró seguros para un nuevo carro y salió de la oficina. En fin, José vivió feliz por siempre.
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