La Paz y Libertad del Mundo
Cuando pensaba en los temas que podría usar para mi antología, quisiera un tema que esté relacionado con mi vida. Soy menonita. Menonitas son cristianas que enfatizan la paz del mundo. Los hombres y mujeres menonitas no luchan en ninguna guerra. En vez de luchar los menonitas hablan y trabajan por la paz en otras maneras. Encontré unos poemas sobre la importancia de la paz. También hay poemas sobre libertad porque creo que donde hay paz, hay libertad también.
Los primeros poemas son del autor Pablo Neruda. Mi amiga Katie recomendó este autor porque es considerado uno de los más influyentes en su siglo, el mismo siglo de Gabriel García Márquez. Neruda fue un chileno poeta, escritor, diplomático, y político. Él recibió un Premio Nobel de Literatura en 1971 y fue un activista político con el Partido Comunista. El primer poema habla sobre las personas que no tienen libertad, y por eso no son felices. El segundo poema es como una dedicación a la paz en cada día de la vida. Por ejemplo, “paz para el cartero, de casa en casa todo el día.” El último poema que tengo de Neruda se llama Poesía. Me gusta este poema porque representa la importancia de la poesía en la vida de Neruda, y también creo que la poesía es una forma de la paz en el mundo.
El cuarto poema es de Amado Nervo. Él es un famoso poeta de Mexico, y sus poemas sobre misticismo son muy populares. El poema se llama La Paz y describe que es la paz. Tengo dos poemas de autores de Guatemala. La guerra en Guatemala provocó muchos sentimientos, y los autores muestran sus pensamientos en los poemas. Otra información muy interesante es que el autor Otto Rene Castillo fue quemado vivo en la base militar de Zacapa. Los dos poetas vivían mucho de sus vidas exiliados fuera de Guatemala. El poema de Castillo dice que la libertad no puede morir y siempre es victoriosa. Él trajo esperanza en las vidas del público. En otro lado, Cargosa y Aragon describen la lucha por la vida en un mundo de guerra.
Pensé que la libertad que el autor Jamis describe es “el imperio de la juventud.” Fayad Jamis nació en México pero vivía en Cuba desde su infancia. Es posible que Jamis describa la libertad en esta manera porque Castro estaba cambiando Cuba en un nuevo país. Jamis también fue un diplomático, un artista, y un profesor en Cuba. Demaso Alonso, quien es autor del Poema Libertad, es de España y ganó el Premio Cervantes en 1977. El poema habla sobre la belleza de la libertad. Me gusta el noveno poema porque la poesía no es específica y se puede pensar en todas las guerras y muchas situaciones lo que puedan caber en el poema. Mi parte favorita es la final pregunta porque cuando la autor dice “quien eran ellos” pienso que se refieren a toda la gente en el mundo.
Miguel Otero Silva, el autor de Siembra, escribió un poema que es muy intrigante. Silva exiliado de Venezuela porque el gobierno pensó que él fue un comunista. Sin embargo, Silva ganó el Lenin Premio de la Paz en 1967.
La poesía de Barcelona es especial porque un punto de él es que la paz no está muerta. Encontré una poesía por la paz y libertad que dice las dos no están muertas. También me gusta la final estrofa que dice “hay que crearla dentro”. Creo esta manera de paz es la única para tener la paz en su vida.
La final poesía es de un autor de Nicaragua se llama Ernesto Cardenal. Él fue un sacerdote católico, escritor y político. Su poesía es sobre la libertad y el temor de una declaración como la libertad de una nación. De estas poesías aprendí que la paz y libertad siempre no son tangibles en una manera concreta. Muchas veces se necesita crear la paz o libertad dentro de una persona. La falta de la paz y libertad de este mundo es porque siempre hay guerra.
1. SUEÑOS DE LIBERTAD
POEMA DE PABLO NERUDA
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite,
ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!
1. Poema Paz Para Los Crepúsculos Que Vienen de Pablo Neruda
PAZ para los crepúsculos que vienen,
paz para el puente, paz para el vino,
paz para las letras que me buscan
y que en mi sangre suben enredando
el viejo canto con tierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuando despierta el pan, paz para el río
Mississippi, río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran koljós de Kíev,
paz para las cenizas de estos muertos
y de estos otros muertos, paz para el hierro
negro de Brooklyn, paz para el cartero
de casa en casa como el dia,
paz para el coreógrafo que grita
con un embudo a las enredaderas,
paz para mi mano derecha,
que sólo quiere escribir Rosario:
paz para el boliviano secreto
como una piedra de estaño, paz
para que tú te cases, paz para todos
los aserraderos de Bío Bío,
paz para el corazón desgarrado
de España guerrillera:
paz para el pequeño Museo de Wyoming
en donde lo más dulce
es una almohada con un corazón bordado,
paz para el panadero y sus amores
y paz para la harina: paz
para todo el trigo que debe nacer,
para todo el amor que buscará follaje,
paz para todos los que viven: paz
para todas las tierras y las aguas.
Yo aquí me despido, vuelvo
a mi casa, en mis sueños,
vuelvo a la Patagonia en donde
el viento golpea los establos
y salpica hielo el Océano.
Soy nada más que un poeta: os amo a todos,
ando errante por el mundo que amo:
en mi patria encarcelan mineros
y los soldados mandan a los jueces.
Pero yo amo hasta las raíces
de mi pequeño país frío.
Si tuviera que morir mil veces
allí quiero morir:
si tuviera que nacer mil veces
allí quiero nacer,
cerca de la araucaria salvaje,
del vendaval del viento sur,
de las campanas recién compradas.
Que nadie piense en mí.
Pensemos en toda la tierra,
golpeando con amor en la mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles,
la música: quiero que venga
conmigo el minero, la niña,
el abogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.
Yo no vengo a resolver nada.
Yo vine aquí para cantar
y para que cantes conmigo.
3. Poesia
Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.
Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.
Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.
- Pablo Neruda
4. EN PAZ
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
¯.. Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Amado Nervo
5. Poema Libertad de Otto Rene Castillo
Tenemos
por ti
tantos golpes
acumulados
en la piel,
que ya ni de pie
cabemos en la muerte.
En mi país,
la libertad no es sólo
un delicado viento del alma,
sino también un coraje de piel.
En cada milímetro
de su llanura infinita
está tu nombre escrito:
libertad.
En las manos torturadas.
En los ojos,
abiertos al asombro
del luto.
En la frente,
cuando ella aletea dignidad.
En el pecho,
donde un aguante varón
nos crece en grande.
En la espalda y los pies
que sufren tanto.
En los testículos,
orgullecidos de sí.
Ahí tu nombre,
tu suave y tierno nombre,
cantando en esperanza y coraje.
Hemos sufrido
en tantas partes
los golpes del verdugo
y escrito en tan poca piel
tantas veces su nombre,
que ya no podemos morir,
porque la libertad
no tiene muerte.
Nos pueden
seguir golpeando,
que conste, si pueden.
Tú siempre serás la victoriosa,
libertad.
Y cuando nosotros
disparemos
el último cartucho,
tú serás la primera
que cante en la garganta
de mis compatriotas,
libertad.
Porque
nada hay más bello
sobre la anchura
de la tierra,
que un pueblo libre,
gallardo pie,
sobre un sistema
que concluye.
La libertad,
entonces,
vigila y sueña
cuando nosotros
entramos a la noche
o Ilegamos al día,
suavemente enamorados
de su nombre tan bello:
libertad.
6. VOLVIA A CASA
Volvía a casa entre disparos y engañadas multitudes
ciegas en su tormenta, amado pueblo mío.
Qué trágico, qué duro, qué cruel nuestro destino
de arar sobre el mar y que la luz te enlute.
Desasosiego físico, que podía palpar
como un dolor de muelas en el alma,
me saturaba el cuerpo: zozobra que era náusea,
entre certeza y duda de tu verdad mañana.
Yo soy mi pueblo ciego con los ojos abiertos.
Mi pueblo luminoso embarrado de sombra.
La realidad y el sueño, la raíz y el lucero.
La guitarra que siembra la semilla del alba.
Por igual me dolían la bala y el herido.
Tu día levantaba sus blancas torres altas
lúcidas de esplendor, oh recio pueblo mío,
si tu noche invadíame con pirámides truncas.
Sólo soy la guitarra que canta con su pueblo.
Aliento de su barro mi voz suya.
-Luis Cardosa y Aragon
Guatemala
7. POR ESTA LIBERTAD
Por esta libertad de canción bajo la lluvia
habrá que darlo todo
Por esta libertad de estar estrechamente atados
a la firme y dulce entraña del pueblo
habrá que darlo todo
Por esta libertad de girasol abierto en el alba de fábricas
encendidas y escuelas iluminadas
y de esta tierra que cruje y niño que despierta
habrá que darlo todo
No hay alternativa sino la libertad
No hay más camino que la libertad
No hay otra patria que la libertad
No habrá más poema sin la violenta música de la libertad
Por esta libertad que es el terror
de los que siempre la violaron
en nombre de fastuosas miserias
Por esta libertad que es la noche de los opresores
y el alba definitiva de todo el pueblo ya invencible.
Por esta libertad que alumbra las pupilas hundidas
los pies descalzos
los techos agujereados
y los ojos de los niños que deambulan en el polvo
Por esta libertad que es el imperio de la juventud
Por esta libertad
bella como la vida
habrá que darlo todo
si fuere necesario
hasta la sombra
y nunca será suficiente.
-Fayad Jamis
Cuba
8. Poema Libertad de Damaso Alonso
Qué hermosa eres, libertad. No hay nada
que te contraste. ¿Qué? Dadme tormento.
Más brilla y en más puro firmamento
libertad en tormento acrisolada.
¿Que no grite? ¿Mordaza hay preparada?
Venid: amordazad mi pensamiento.
Grito no es vibración de ondas al viento:
grito es conciencia de hombre sublevada.
Qué hermosa eres, libertad. Dios mismo
te vio lucir, ante el primer abismo
sobre su pecho, solitaria estrella.
Una chispita del volcán ardiente
tomó en su mano. Y te prendió en mi frente,
libre llama de Dios, libertad bella…
9. No sabían hablar.
(Ellos habían dicho que las palabras sobran.)
Tampoco sabían reírse como se ríen las sombras.
(Ellos lo habían prohibido.)
Ya no sabían saltar, ni correr a latirse el corazón.
(Ellos se lo habían negado. Ellos lo sabían todo,
[lo preparaban todo, lo latían todo.)
No quedaban más que surcos vacíos.
(Ellos habían pasado sembrando la nada.)
Esto ocurrió hace mucho tiempo.
(Cuando ellos llegaron.)
Ellos.
¿Quiénes eran ellos?
-Cristina Forte
10. SIEMBRA
Cuando de mí no quede sino un árbol
cuando mis huesos se hayan esparcido
bajo la tierra madre;
cuando de ti no quede sino una rosa blanca
que se nutrió de aquello que tú fuiste
y haya zarpado ya con mil brisas distintas
el aliento del beso que hoy bebemos;
cuando ya nuestros nombres
sean sonido sin eco
dormidos en la sombra de un olvido insondable;
tú seguirás viviendo en la belleza de la rosa,
como yo en el follaje del árbol
y nuestro amor en el murmullo de la brisa
¡Escúchame!
Yo aspiro a que vivamos
en las vibrantes voces de la mañana.
Yo quiero perdurar junto contigo
en la savia profunda de la humanidad:
en la risa del niño,
en la paz de los hombres.
en el amor sin lágrimas.
Por eso,
como habremos de darnos a la rosa y al árbol,
a la tierra y al viento,
te pido que nos demos al futuro del mundo...
Miguel Otero Silva
Venezuela
11. La Paz
Si alguien
busca la paz
yo le digo:
La paz
no está en la noche
ni en el sueño.
(La noche tiene
ortigas
que le hieren la espalda;
por el sueño
transitan los espectros.)
La paz
no está en los lagos
solitarios,
ni en los tupidos
bosques,
donde los vientos
guardan
sus secretos.
No está tampoco
(aunque haya quien
lo diga)
entre las tumbas.
La paz
no está en los muertos.
Ni en las monta¤as
coronadas de nieve,
ni en los profundos mares.
Ni entre la multitud
ni en el desierto.
Por la simple razón
de que la paz
no existe:
hay que crearla dentro.
PEDRO BARCENA
12. Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.
ERNESTO CARDENAL
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